ALDEBARÁN
2a. parte

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(LIENZO CHARRO, COSAS DE CABALLOS,)
MANEJO NATURAL
RESOLVIENDO PROBLEMAS
¿Agresividad equina o humana?
Ing. Marcelino (Chico) Ramírez
"El Señor de los Caballos"


EL PROBLEMA:

Marcelino:
Cuando compré mi caballo Aldebarán (del árabe: sólido y/o fuerte como la roca) le coloqué el almartigón y lo sacamos de su caballeriza en forma casi normal, salvo que manifestaba algo de brío. Pensé que por ser potro de raza Warmblod y tener tres años y medio de edad sería un comportamiento normal. También llegué a pensar que estaba un poco sobrado. Mi hijo y yo lo montamos sin que mostrara problemas aparentes. En el lugar donde vivía sólo había un caballo más y cuando lo mudamos a la cuadra donde habría de vivir, se manifestó muy violento y dominante, a tal grado, que tuvieron que meterlo a su caballeriza entre cuatro personas y a atando dos reatas a su almartigón. A los dos días de estar ahí peleó con otro caballo, resultando con heridas en la boca. El golpe en la grupa provino de un caballerango molesto porque lo mordió. A partir de ese día se tornó intolerable con todos los equinos y personas.   

Ing. José Francisco Austria Barrientos
Mérida, Yucatán.

OBSERVACIONES:

Como podemos darnos cuanta, el caballo era sacado de su caballeriza a dos reatas. Las muestras de maltrato y de castigo en su cuerpo eran notorias, principalmente en sus remos y en el lado derecho de sus belfos e interior de la boca, donde se aprecian heridas recientes y profundas (f 1). Se hacían dos bozales con las sogas que servían de ronzales, que, con los tirones, se recorrían hacia los ollares bloqueando parcialmente los conductos nasales      (F 3). La respiración del caballo se dificultaba, incrementando su desesperación, resistencia y agresividad. La reacción del caballo era de defensa, levantándose sobre las patas y lanzando manotadas contra personas y caballos (f 4). Es imposible que el caballo comprendiera la actitud del hombre, solo sabía, con plena seguridad, que cuando se le preparaba con los almartigones y ronzales, sin siquiera entrar a su caballeriza (f 1), sino maniobrando por arriba de la puerta, significaba el inicio de una tortura que ya se prolongaba por más de 45 días.

DIAGNÓSTICO:

La agresividad del equino comenzó con una actitud realmente normal, propia de un caballo joven, entero, en una cuadra ajena, donde hay más de 20 caballos en la misma área, y posiblemente, un poco sobrado. Su temperamento dominante no fue comprendido y se le pretendió, de manera tradicional, someter por la fuerza y el dolor. En gran cantidad de caballos, este procedimiento lleva a resultados aceptables, pero existe un buen porcentaje que no ceden por la fuerza, llegando a ser un peligro para sus manejadores, los caballos vecinos y para ellos mismos. Aldebarán es de este tipo.

En la nueva cuadra fue recibido con rechazo social, que vulneró fuertemente uno de los instintos equinos más poderosos: el gregario. El humano, en lugar de aprovechar la actitud de los congéneres de Aldebarán, le volvió la espalda y agudizó el rechazo, tratándolo con aspereza y maltrato. Con esta acción,  perdió la oportunidad de establecer una relación favorable. Pudo haberse convertido en el único aliado del caballo en esa cuadra. 

Situación similar ocurre cuando el niño se incorpora a un grupo ya establecido. De inmediato es víctima del rechazo social. Su actitud dependerá del carácter que tenga: si es tímido, sufrirá una temporada por los rincones y será objeto de burlas así como de abusos, hasta que, con el paso del tiempo, sus compañeros lo vayan ignorando, para después aceptarlo; pero si su temperamento es dominante, se mostrará agresivo y comenzará a pelear por el liderazgo. La ausencia del maestro, o su mal tino, hará difícil y hasta imposible la integración adecuada del niño al grupo. Para los caballos, como para los niños, el rechazo social es, tal vez, el peor castigo al que pueden ser sometidos. 

PLAN DE ACCIÓN:

Se explicó a los observadores el plan a seguir para superar el problema. Si el diagnóstico era correcto, se atraería la atención del caballo, para conseguir después que aceptara la presencia, luego el contacto y más tarde, el manejo del hombre.

Posteriormente, se establecería el liderazgo sobre Aldebarán, para, finalmente, hacerle comprender que no debía mostrarse agresivo con otros caballos o con los seres humanos y tenía que dejarse conducir dócilmente por una sola persona hasta su caballeriza.

DESARROLLO DEL PLAN

Aldebarán fue llevado a un corral redondo de 20 metros de diámetro, donde se manejó en libertad mediante el fuete y la bolsa de plástico sin ser tocado (f 5). El caballo aprendió a respetar el espacio del manejador, a moverse a la velocidad y dirección que el humano deseara y a detenerse y descansar cerca de él.

La verdadera personalidad del caballo, se puso de manifiesto, mostrando un carácter moderadamente dominante, sin temor e inteligente y noble.

Cuando permitió voluntariamente la proximidad y el contacto del hombre (f 6) y (f 7), se le colocó la jáquima y el ronzal de manejo natural y se estableció el liderazgo (f 8), (f 9) y (10), proceso ya bastante avanzado para ese momento. Su nobleza se impuso con rapidez, demostrando la importancia de esta virtud y cuánto pueden perdonar los caballos si se les pide apropiadamente.

Se decidió acostar al caballo y colocarlo patas arriba, máxima manifestación de control y dominancia persuasiva (f 11).  Esa posición produce un relajamiento casi absoluto al invertir el equilibrio de la presión sanguínea y la función de los músculos gravitatorios y antigravitatorio, entre otras implicaciones fisiológicas. Así se le insensibilizó plenamente al contacto y manejo inofensivo del hombre  empleando el procedimiento Gradual de Aproximación y Repliegue, alcanzando el grado máximo de dominio amable del manejador.

La última parte del plan, consistía en lograr que el caballo comprendiera lo que se le permitiría hacer y lo que no. Se procedió a conducirlo tranquila y relajadamente cerca de otros caballos (f 15) y llamarle la atención cuando se tensaba y mostraba más interés en los otros caballos, por sobre las indicaciones del manejador.

Después de cinco minutos comprendió que debía dejarse conducir por su nuevo líder sin prestar atención a los demás caballos. Aldebarán entró y salió de su caballeriza, rodeado de sus vecinos habituales, sin alterarse ni provocar altercado alguno y sin responder a agresiones dirigidas a él (f 17). Su actitud, completamente satisfactoria, se mantuvo incluso cuando José Francisco, su dueño, lo condujo con el ronzal (f 19).

Al mismo tiempo, quedó resuelto el problema de la agrsividad dentro de la caballeriza, ahora cualquier persona puede entrar y salir de su caballeriza sin temer la menor señal de hostilidad o inconformidad (f 18) y (f 20).

RESULTADO:

Las bases de una relación justa y desprovista de abuso estaban sentadas. No será necesario castrar a tan bello ejemplar y su educación futura a la Alta Escuela Española, podrá llevarse a cabo sin resistencias.

Marcelino:
Te comento que Aldebarán salió tranquilamente de su caballeriza, a pesar de las opiniones encontradas de algunos escépticos e incrédulos, que pensaron que con el descanso del día siguiente, el caballo iba a quedar igual o peor. Creyeron que la corrección sería temporal, pero para su sorpresa, viernes, sábado y domingo se portó muy bien. El caballo cambió radicalmente de forma positiva. Se ha montado dos veces, con una franca mejoría en su comportamiento. Espero que lo que haces y la difusión de tu Manejo Natural del Caballo, que lleva a cabo la revista "Lienzo Charro", siga teniendo muchos éxitos, para que todos los felices poseedores de estos bellos y nobles animales, sepan entenderlos y cuidarlos cada día mejor.

José Francisco Austria Barrientos          

Marcelino Ramírez Barreto
Experto en la solución de problemas de comportamiento y educación de los equinos. Difunde y aplica el procedimiento que llama MANEJO NATURAL DEL CABALLO, en el que utiliza la sicología y técnicas de comunicación, con lo que ha logrado resultados sorprendentes.
Ha manejado cientos de equinos de las más variadas razas y actividades y ha impartido conferencias, clínicas, cursos y demostraciones a toda clase de gente conocedora, en lienzos charros, clubes hípicos, universidades, hipódromos y agrupamientos policíacos.
Lienzo Charro, Orgullo Mexicano, lo invita a escribirnos explicando la problemática con su caballo y el Ing. Ramírez le contestará en números posteriores.
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