Como tal vez le suceda a mucha gente en el mundo, Brasil ha ejercido sobre mí una atracción especial que sólo podría satisfacerse viajando a él. Hoy se cumplió ese anhelo aunque sólo haya sido por pisar su suelo.
El motivo de mi visita tal vez no podría ser más interesante e importante para mí: participar en el IV Encuentro Internacional de Horsemanship, un evento anual que organiza la Universidade do Cabalo en Brasil, con la intención de contrastar (no poner a competir) diferentes interpretaciones de la aplicación del conductismo en la equitación. Tal vez no todos tengan claro este objetivo, sin embargo ese es y me parece altamente beneficioso para la gente que se interesa en este tipo de relación con el caballo y asistió al evento.
Cuando llegué a Brasil, mi primera impresión fue la de sentir que continuaba en México, los mismos coches, las mismas construcciones, las mismas calles y autopistas, los mismos comercios y hasta su gente, también muy similar aunque tal vez con mujeres más altas.
El segundo punto que atrajo poderosamente mi atención durante mucho tiempo fue la familia de Aluisio. Armoniosamente integrada y con un cariño manifiesto, los hermanos caminan, se divierten, trabajan y en una palabra, viven juntos, con la clara guía de unos padres amorosos, comprensivos y sólidamente preparados culturalmente. Es muy claro para mí que esta integración se refleja en la buena relación y eficiencia de su equipo de trabajo en la Universidade do Cabalo y que eso hizo posible captar la atención de gran cantidad de gente del mundo de la equitación de todos los rincones de ese gran país que es Brasil. Sólo esa condición pudo reunirlos durante tres días en un evento donde pudieron observar y estudiar formas distintas de manejo, que seguramente les enseñaron algo nuevo sobre la mejor manera de interrelacionarse con los caballos.
La tercera reflexión necesariamente está enfocada al desarrollo y naturaleza del encuentro mismo, donde me sentí honrado de estar acompañado por gente de gran nivel en el manejo conductual de los caballos.
Para mí fue altamente gratificante constatar la suavidad y paciencia de Denise Bicca, que con gran prudencia nos mostró sus habilidades en el trabajo desde el piso especialmente en el tema de insensibilización, columna vertebral de su trabajo en la policía de Porto Alegre. Con gran delicadeza y clara forma de explicar sus acciones, Denise llevó paso a paso al ejemplar que le tocó en suerte, a niveles de ejecución y obediencia notables en esos tres memorables días.
No me sorprendió la destreza con la que Dudi Ometto manejaba su caballo Cuarto de Milla en maniobras tan relampagueantes como precisas a lo largo de la pista, mostrando que la ejecución de maniobras atléticas del caballo no requiere de desmesurados aspavientos por parte del jinete y que para conducirlos debemos valernos de todas las sutiles y claras ayudas que nuestro cuerpo completo puede emplear con este fin.
Eduardo Borba fue una inagotable fuente de recreación de mi insaciable sed de saber sobre historia y de las diferentes formas antiguas de preparación de los caballos. Eduardo nos habló y mostró la evolución de estas técnicas en América, pero sobre todo en la Alta California. Con el equipo preciso y completo; con su refinada y sutil forma de guiar a los caballos, ya con una falsarienda (bosal), un bridón, un freno o bien desmontado y con una simple cuerda atada en una mano; pero sobre todo con su gran grandilocuencia, Eduardo mostró y transmitió magistralmente la forma de una comunicación clara y verdadera sin interferencias ni “ruídos” que provoquen confusiones en la mente del caballo. Su buen asiento y mejor mano me hizo rememorar a algunos de mis más viejos y grandes maestros.
Por mi parte, me sentí muy honrado y satisfecho de haber podido cumplir con las expectativas de gente que me manifestó haber cubierto enormes distancias atraídos por tan interesante encuentro, pero principalmente porque no se sintieron defraudados.
Me parece que les atraía especialmente el tema de la hipnosis, así que se los mostré después de trabajar durante tres días el caballo que me tocó en suerte, durante un lapso total un poco mayor a dos horas.
Estableciendo el liderazgo e insensibilizando apropiadamente me fue posible montar en pelo al cabo de tres minutos de trabajo. En la primera sesión mi lusitano también caminó un poco conmigo en su lomo y después lo ensillé para terminar de pié sobre él como es mi costumbre, todo eso sin una gota de sudor de alguno de los dos.
El segundo día lo monté de inmediato mostrando que el trabajo del día anterior tenía una base sólida y su preparación se había iniciado por el camino correcto. Esta duda queda frecuentemente en la mente de los espectadores, por ello tiene mayor importancia el planteamiento del encuentro, que permite trabajar el mismo caballo durante tres días y mostrar el avance de su adiestramiento durante ese tiempo. Después lo ensillé, y coloqué el bridón. Lo monté y caminamos de un lado a otro del corral redondo logrando obtener de él el trote. Uno de los rasgos importantes del caballo era su reducida tolerancia a esforzarse, había que ser prudentes y no exigirle mucho. Uno de los principios del MNC es: “pide poco, confórmate con menos y agradece mucho”.
El tercer día lo ensillé, monté, caminé y troté dentro del corral. Lo insensibilicé a al lazo y después lo enseñé a moverse en todas direcciones incluso hacia atrás sin el uso de la rienda, sólo con una cuerda en el pecho. Finalmente lo saqué del corral montado y caminamos y trotamos en los prados aledaños, pasamos por pequeñas zanjas que lo asustaban y finalmente lacé una rama que estaba tirada en el suelo y la arrastré hasta la entrada del corral nuevamente.
Para terminar procedí a hipnotizarlo. Le pedí acostarse empleando sólo mis manos, cosa que conseguí con facilidad. Al tratar de sacarle la silla se inquietó y levantó. Aprendió de inmediato que yo no le impediría levantarse cuantas veces quisiera hacerlo, así que cada vez que le pedí volver a acostarse lo hizo pero volvía a levantarse de inmediato. El MNC nos enseña que el caballo debe gozar de libertad para hacer lo que quiera, si bien debe responsabilizarse de sus decisiones. Es labor del maleador/jinete cambiar su punto de vista haciéndole ver que es una mejor alternativa hacer lo que se le pide que persistir en su idea original. No es difícil lograrlo si se sabe lo que se está haciendo, el principio del MNC que se aplica en este caso es: “haz difícil y desagradable lo que él quiere y fácil y agradable lo que tú quieres”. Si la persona que maneja al caballo es suficientemente habilidoso este siempre optará por la segunda.
Mi caballo llegó a la conclusión de que tan luego como se ponía de pié se le pedía volver al suelo, cosa que hacía con facilidad pues había comprendido lo que yo quería, sabía hacerlo, podía hacerlo y aceptaba mi decisión. Pronto se dio cuenta que no tenía objeto seguir levantándose para volver nuevamente al suelo y decidió quedarse abajo.
La maniobra de ponerlo patas arriba, inductora del trance hipnótico, también tuvo sus dificultades: el suelo del corral era poco profundo y compactado, la cruz del caballo muy prominente y su reducida cooperación a ser manipulado complicaban la maniobra. No obstante eso finalmente se logró el objetivo, si bien alcanzando un trance hipnótico poco profundo que no le permitió perder tensión en todo su cuerpo -especialmente en la pierna izquierda-, pero que se mantuvo por un lapso aproximado de cinco minutos.
Durante toda la experiencia fui apoyado por un grupo de médicos veterinarios encabezado por Claudia Lechonsky, a quienes agradezco mucho su ayuda pues fueron ellos quienes tomaron lecturas de las frecuencias cardíacas del caballo en las diferentes etapas del proceso y que serán debidamente estudiadas como parte de un programa de investigación que hemos comenzado sobre la hipnosis en el caballo.
Considero cumplido el principal objetivo de mi participación en el encuentro, que fue mostrar y demostrar la eficiencia y funcionalidad del MNC como herramienta de trabajo en cualquier aspecto de la equitación.
Quiero terminar diciendo que durante el evento pude disfrutar de otras dos actividades dignas de mención. La primera se refiere a un programa universitario que considero único en el mundo: El Projecto Cavalo, que dirigido por la MVZ Claudia, realiza estudios sobre insensibilización y aprendizaje durante la etapa de socialización de los críos. Estoy seguro que obtendrán resultados sorprendentes que podremos conocer próximamente.
El segundo, fue una demostración de la prueba de Doma Brasileña de Trabajo, llevada a cabo por Aluisio Marins Rector de la Universidade do Cavalo, montando un extraordinario ejemplar de la raza Criollo Chileno, ambos campeones nacionales de esta prueba.
Agradezco ampliamente la invitación y las atenciones recibidas de Aluisio, Ana Paula, Tulio, Claudia, Paola, Romina, así como del resto de gente del equipo de trabajo de la Universidade do Cavalo que hicieron posible que yo pudiera participar en el encuentro.
Sorocava, Brasil, 19 de diciembre de 2006-12-21
Salud!
Chico Ramírez